jueves, 20 de septiembre de 2012

caminábamos y a veces se ocultaba el sol y a veces salía, y alternábamos entre la campera y el sudor.
Los niños son los que más miran. No esconden la curiosidad de ojos negros con grandes pestañas. Los padres ignoran al visitante, pueden seguir, prescinden; los niños se fascinan ante las mochilas escudriñan investigan con los ojos, buscan broches, hebillas, ríen ante las cosas que brillan o se mueven.
Yo miro las casas, el color, las verduras, las faldas de las cholitas, sus piernas, les aventuro edades que siempre equivoco. Veo si hay arrugas, la expresión que se forma entre los párpados, algo me dice quién es una niña todavía.
 Siento el calor en mi cuerpo, hay olores que me hacen fruncir la nariz, trato de no pisar el barro. No quiero que me ofrezcan cosas, no quiero decir no.
 No se qué mira él. Bucea por otros ríos.

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