martes, 4 de diciembre de 2012

Las cajas de corbatas

A las cajas de corbatas les sobran los empleados que las venden.
 Las cajas son simpáticas, pintadas de rayitas o lunares.
 A las cajas de corbatas les sobran las corbatas, porque las cajas en sí son un regalo para guardar otros regalos.
Los hombres que reciben las cajas de corbatas nunca las aprecian: se interesan por las corbatas, su dibujo o la procedencia de la seda. Van a las fiestas con las corbatas, halagan el buen gusto de su mujer -los hombres nunca regalan corbatas- y olvidan a la caja, lo femenino, el móvil que ha logrado que hayan sido compradas esas cintas para atar el cuello.
 Las mujeres que regalan corbatas lo hacen por la caja, para luego poder guardar ahí las cartas de su infancia, de los novios, o las fotos en las que aparecen casi anónimas, inexistentes, las corbatas.

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