martes, 11 de septiembre de 2012

 Es una carretera larga y gigante. Pude dormir dos horas, pese a  las sacudidas del ómnibus. En mi sueño íbamos en un ómnibus con mucha gente, pasábamos cerca de lo del fábula, pero demoraba y demoraba, y no llegábamos. En un momento subía mi prima Maru, que hacía mucho tiempo no viajaba en ómnibus.
Diego le ofrecía a un pibe hojas de coca, y éste abusaba y agarraba muchas más de las que necesitaba. Cuando me desperté, inmediatamente después, Diego pasaba las hojas de coca entre los pasajeros del autobús. Maru no estaba.

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